Megabusted

Desde luego, no llevo ni diez entradas y ya tengo el blog medio abandonado. Pero la historia de hoy bien merece su análisis.

Pues eso, que el FBI ha cerrado Megaupload. En medio de todo el jaleo que se acaba de montar con la puñetera SOPA, nos despertamos hoy sin Megaupload, ni Megavideo, ni Meganada. Ha habido y está habiendo reacciones de todo tipo, pero a mí lo que más me intrigaba era el contenido concreto de la acusación. Para posicionarme, vamos.

Vaya por delante lo siguiente:

  • No estoy, por supuesto, a favor de SOPA, ni PIPA, ni Sinde-Wert ni similares. Por descontado.
  • No estoy a favor de la piratería. Pago una suscripción mensual a Spotify porque creo que es lógico pagar por disfrutar el trabajo de otros. Y no lo digo con segundas de ningún tipo, eh, es mi opinión, sin más.
  • He descargado música, películas y series muchas, muchas veces. Me llamaréis hipócrita. Pero es que no quiero ir al videoclub a alquilar un miserable DVD o Blu-Ray por un precio más caro del que le corresponde; quiero elegir una película y verla sin moverme del sofá, porque puede hacerse. Si hubiera en España un servicio de streaming de vídeo en condiciones y a mi casa llegara un ADSL en condiciones a un precio en condiciones, entonces lo pagaría. Y, de hecho, ya apenas descargo música, y cuando lo hago suele ser algún disco que tengo en casa pero no está en Spotify.
  • No estoy, en ningún caso, en contra de servicios de almacenamiento en la nube.
  • Por el contrario, sí que estoy en contra del lucro a través de contenidos ajenos pirateados.

Pero dejemos las opiniones al margen. Gracias a un post en Nación Red he encontrado un enlace al documento con la denuncia que ha provocado el cierre cautelar del servicio de almacenamiento. Es bastante largo y no lo he leído completamente, pero vamos a hacer un resumen con algunos puntos que me han parecido más interesantes.

Los acusados

En la página 13 comienza el listado de acusados, empezando por Kim Dotcom, también conocido como Kim Schmitz o Kim Tim Jim Vestor, residente en Hong Kong y Nueva Zelanda con doble nacionalidad finlandesa y alemana. Un tipo de lo más viajado. Es el líder la organización y de la presunta trama, dueño del 68% de Megaupload, Megaclick y Megapix y del 100% de Megavideo, Megaporn y Megaworld.

Aparte de Dotcom, están acusadas las empresas Megaupload Limited y Vestor Limited (ésta última propiedad de Dotcom), así como Finn Batato, Julius Bencko, Sven Echternach, Mathias Ortmann, Andrus Nomm y Bram van der Kolk.

El conjunto de los acusados es lo que la denuncia llama “Mega Conspiración”. Puedo oír el chasquido de las claquetas.

Los cargos

Tal y como indica la imagen que acompaña al post, la denuncia consta de cinco cargos:

  1. Conspiración para cometer crimen organizado. Concretamente, infracción de derechos de autor y blanqueo de dinero. (Páginas 21-23)
  2. Conspiración para cometer infracción de derechos de autor. Éste es el más gordo de todos. Describe la conspiración de los acusados para distribuir contenido protegido por derechos de autor con fines lucrativos. (Páginas 24-52)
  3. Conspiración para cometer blanqueo de dinero. Contiene una relación de movimientos entre cuentas de servicios de pago on-line (PayPal y otros) y cuentas bancarias en EEUU y Hong Kong. Incluyen pagos a usuarios particulares cuyo nombre no es revelado y quedan fuera de la acusación. (Páginas 53-61)
  4. Distribución de un trabajo preparado para su distribución comercial en EEUU. Se trata de la película Taken, subida a Megaupload 25 de octubre de 2008, tres meses antes de su estreno. Ésta debió de dolerle especialmente a Hollywood. (Página 62)
  5. Infracción de derechos de autor de fotografías, programas televisivos, libros electrónicos, imágenes, videojuegos y otro software para su distribución y reproducción en internet con fines lucrativos. Vamos, que los acusados también subían películas y discos, y ganaban dinero con ello (Página 63).

Los hechos

Son muchos. Hay una lista interminable de hechos, demasiados para contarlos todos, muchos consistentes en correos electrónicos intercambiados entre acusados y/o usuarios y a publicaciones de contenidos que infringen derechos de autor. Reseño aquí unos cuantos que me han parecido interesantes o curiosos, referidos casi todos al segundo cargo.

  • En el punto d. de la página 29 y en adelante se describe el programa Uploader Rewards de recompensas a usuarios que subieran archivos populares. Las recompensas eran no sólo suscripciones premium al servicio sino también dinero.
  • En el punto h. de la página 30 y en adelante se describe cómo copiaron todos los vídeos alojados en Youtube durante abril de 2006.
  • En el punto r. de la página 32, y en otros puntos más adelante, Van der Kolk envía adjunta en un e-mail a Ortmann una lista de usuarios con los contenidos subidos por cada uno y las recompensas propuestas (en dólares).
  • El punto y. de la página 34 indica que la cuenta de AdSense de Dotcom, asociada a Megaupload, es cancelada por Google el 17 de mayo de 2007, alegando haber encontrado numerosas páginas con enlaces a contenidos protegidos por derechos de autor.
  • El punto ff. de la página 35 muestra cómo se hacían los suecos ante los avisos de quejas que les llegaban advirtiéndoles de que no podían lucrarse alojando contenidos que infringen derechos de autor en su sitio. En diciembre de 2007, en respuesta a una de estas quejas, Dotcom dice en un e-mail “[...] Somos una compañía de hosting, y todo lo que hacemos es vender ancho de banda y almacenamiento. No contenido. Todo el contenido de nuestro sitio está disponible para “descarga gratuita”.”
  • El punto kk. de la página 36 recoge una conversación de chat del julio de 2008 entre Ortmann y Van der Kolk. El primero dice “tenemos un negocio divertido… piratas de los tiempos modernos :) “, a lo que Van der Kolk responde “no somos piratas, nosotros sólo proporcionamos servicios navales a piratas :) “.
  • Punto aaa. de la página 40. Dotcom envía un correo electrónico a Bencko, Ortmann y Van der Kolk quejándose de unas eliminaciones masivas de enlaces, motivadas por quejas recibidas de diferentes asociaciones. Dotcom les insta a investigar a fondo la fuente de dichas quejas, y añade: “En el futuro, por favor, no eliminéis miles de enlaces a la vez de una única fuente a menos que venga de una gran organización en los EEUU“.
  • En el punto ddd., de nuevo en la página 40, seriesyonkis.com, taringa.net y cinetube.es aparecen entre los sitios desde los que Megaupload recibe más visitas.
  • El punto uuuu. de la página 51 narra un hecho muy curioso. El 14 de octubre del pasado año, por algún motivo (quizás para protegerse de futuras acusaciones), Dotcom envía un correo electrónico a un representante de PayPal diciendo lo siguiente: “Nuestro equipo legal en los EEUU está preparándose en estos momentos para demandar a algunos de nuestros competidores y exponer su actividad criminal. Nos gustaría darles una advertencia y el consejo de no trabajar con sitios que se sabe que pagan a usuarios que suben contenido pirata (véase lo que está pasando con PIPA). Mirad a Fileserver.com, Videobb.com, Filesonic.com, Wupload.com, Uploadstation.com. Estos sitios pagan a todos (no importa si los archivos son pirateados o no) y NO tienen una política para infractores reincidentes. Y están usando PAYPAL para pagar a los infractores.”.
  • El punto wwww. de la página 52 hace referencia a un pago de 185.000 dólares para financiar una campaña publicitaria, ¿os acordáis?.
  • Dentro del tercer cargo, el punto 86. de la página 61 recoge los pagos de cinco alquileres de yates entre abril y junio de 2011 por valor de varios millones de dólares, presuntamente como método de promoción.

Los beneficios

¿Y realmente merecía la pena? ¿Para cuánto daba el negocio? Para que os hagáis una idea, a partir de la página 63 se describen las propiedades confiscables los implicados; aparte de cuentas en bancos y en servicios de pago, servidores y dominios de internet, encontramos:

  • Dos Toyota.
  • Dos Mini Cooper.
  • Un Maserati.
  • Un Lamborghini.
  • Un Rolls-Royce.
  • Una Harley Davidson.
  • Una Von Dutch.
  • Dos Cadillac.
  • Quince Mercedes-Benz.
  • Una moto de agua Sea-Doo.
  • Ocho televisores de diversas marcas de entre 56 y 108 pulgadas.
  • Varias obras de arte de diferentes artistas, entre ellas una estatua de Predator.

No está mal, ¿no?

La sentencia

No sé en qué quedará esto. No puedo saber si es cierto todo lo que se asegura en la denuncia. Pero sí sé que unos correos electrónicos no son una prueba fácil de falsificar. Y que quince Mercedes-Benz son quince Mercedes-Benz.

Los de Megaupload se han forrado gracias a las obras de otros, y lo han hecho deliberadamente. Qué queréis que os diga, a mí no me parece bien. Igual que no me parece bien que alguien detente los derechos de autor de algo que no ha creado, tanto si es una empresa como si es el hijo del creador. Lo que no voy a hacer es juzgar con diferentes principios a unos y a otros, según cuál me salga más barato.

A aquéllos que habían pagado una cuenta premium vitalicia o aún por expirar y a los que tuvieran allí almacenados un información legítima, lo siento de veras. Pero oye, los que se llenan los bolsillos aprovechándose no me dan ninguna pena. Habrá que ver qué tienen que decir Dotcom y compañía y seguir el desarrollo del juicio.

La traducción y las negritas son libres, el documento original está disponible aquí. Cualquier corrección es bienvenida.

Más pipes y más webcómics

Visto el éxito de mi anterior entrada sobre Yahoo Pipes, que ha batido récord de comentarios (cuatro, contando dos míos 8D), vamos a seguir un poco más con el tema.

Me comenta Wailor que, después de pelearlo un rato, no ha sido capaz de sacar una pipe funcional para el webcómic Ink on the side. A ver qué se puede hacer.

Abro la página. Bien, se trata de un caso típico de sarcoidosis WordPress + ComicPress. ComicPress es un tema para WordPress diseñado para la publicación de webcómics. No lo conozco a fondo, pero sí sé que tiene alguna diabólica opción para que los cómics publicados salgan en una escala ligeramente reducida en el feed RSS. Es en verdad una característica perversa, porque uno se deja las córneas intentando leer los diálogos durante un rato hasta que finalmente se da por vencido y termina sucumbiendo a la infame apertura de página. Realmente no entiendo el objetivo. ¿Es por la publicidad? Inclúyela en el feed. O no pongas nada. Pero no pongas una imagen escalada, leches.

En general, es buena idea empezar mirando el código fuente tanto de la página como del feed RSS, que en este caso está aquí; las herramientas de desarrollo incluidas en el navegador (inspección visual de elementos HTML) también son útiles. Investigando un poco en la página original, vemos que la parte que nos interesa es la siguiente:

<div id="comic">
  <div id="comic-1" class="comicpane">
    <a href="http://inkontheside.com/2011/12/14/when-in-love-part-5-or-are-you-naughty-or-nice/"
      title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)">
      <img src="http://inkontheside.com/comics/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg"
        alt="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)"/>
    </a>
  </div>
  <!-- Last Update: Dec 12th, 2011 // -->
</div>

La imagen a escala real del cómic está en el atributo src de esa imagen, http://inkontheside.com/comics/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg. Ahora miramos al RSS. No hace falta saberse la especificación del estándar para entender lo importante: hay un conjunto de elementos item que describen cada elemento del feed. El contenido que veremos en el lector de feeds está, en este caso y en la mayoría, en la sección description, aunque a veces está en una sección content:encoded. Mirando detenidamente, vemos el problema:

<![CDATA[
<p>
  <a href="http://inkontheside.com/2011/12/19/when-in-love-part-6-or-you-knew-it-would-end-this-way-right/"
    title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)">
    <img src="http://inkontheside.com/comics-rss/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg"
    alt="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" class="comicthumbnail"
    title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" />
  </a>
</p>
Well folks, that was the last episode of the series. I hope you enjoyed reading them as much as
I enjoyed drawing them! Keep sharing the comics if you did Have a lovely Monday everyone!
P.S. If you haven’t read some of my older posts, the head explosion you saw above is a recurring theme [...]
]]> 

Si sabéis algo de XML ya sabréis qué es lo de CDATA; si no, no importa, sencillamente es una cosa que va ahí y no se toca. La parte interesante, de nuevo, es la imagen. Si nos fijamos en el atributo src vemos que ahora apunta a http://inkontheside.com/comics-rss/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg. Casi lo mismo, pero no igual. El nombre del archivo no cambia, pero la imagen original se encontraba bajo el directorio comics mientras que el que vemos en el RSS está en comics-rss. En general, esto es lo que pasa con muchos feeds de webcómics en ComicPress.

Así pues, nuestra pipe básicamente tendrá que reemplazar comics-rss por comics en el contenido de cada elemento. ¿Y ya está? Casi, pero todavía hay otro pequeño problema (particular de este webcómic, porque no lo había visto antes). Si abrimos las imágenes originales, veremos que son muy grandes, de hasta 2.000 píxeles. Puede que esto esté muy bien si tienes una pantalla como un campo de fútbol, pero para la mayoría de resoluciones será demasiado grande (nunca estamos contentos, si no es por defecto es por exceso). En la web original, estas tiras están escaladas a 1.010 píxeles de anchura. Pero no sólo eso, también hay tiras como ésta en las que el ancho es el original, ya que es menor de 1.010 píxeles, por lo que, no nos vale con escalar las imágenes a 1.010 de ancho sin más. Aquí es donde CSS no echa un cable con el atributo max-width; añadiendo a las imágenes el estilo

max-width: 1010px; height: auto;

las cosas deberían ir como queremos. Deberían. No garantizo que funcione en cIErtos navegadorIEs que no rIEspetan los estándarIEs.

Total, que vamos a Yahoo Pipes (habiendo iniciado sesión antes como usuarios de Yahoo) y damos a “Create a pipe”. La interfaz es algo así:

Interfaz de Yahoo Pipes

Interfaz de Yahoo Pipes

En la zona superior marcada en naranja hay algunos botones auxiliares como “Layout”, para alinear los módulos y “Expand All” y “Collapse All” para expandir y contraer respectivamente los mismos. Con “Back to My Pipes” volvemos a nuestra lista de pipes y con “New” creamos una nueva, pero recuerda guardar los cambios con “Save” antes de hacerlo. En “Properties…” podemos editar el nombre, la descripción y las etiquetas de nuestra pipe (como curiosidad/bug, cuando clonamos una pipe las etiquetas no se copian). En la zona del recuadro azul está el panel de módulos disponibles. Ahí están todas las piezas que podemos usar para hacer nuestra pipe; hay muchas, y aunque no hay que conocerlas todas (yo hasta ahora no he usado ni la cuarta parte), a veces puede costar un poco encontrar el módulo adecuado. En la área en amarillo de debajo obtendremos un poco de ayuda para cada módulo cuando lo seleccionemos. La parte central recuadrada en rojo es el “lienzo” sobre el que colocaremos e interconectaremos nuestros módulos. Cuando arrastremos desde el panel izquierdo el primer módulo, se creará automáticamente otro llamado “Pipe Output” con una entrada que será el contenido final del feed resultante. Por último, la zona inferior en verde es un depurador, y permite inspeccionar en cualquier momento el contenido a la salida del módulo seleccionado.

Cuando se trata de manipular feeds ya existentes (recordemos que Yahoo Pipes puede servir para muchas más cosas), lo normal es empezar con un módulo “Find First Site Feed” o “Fetch Feed”, ambos bajo “Input”; en el primero podemos introducir una URL cualquiera, (por ejemplo http://inkontheside.com) y cogerá los elementos del primer feed que encuentre en la misma (si existe), mientras que en el segundo debemos introducir directamente la URL de un feed (http://inkontheside.com/feed/). Suele ser lo mismo, pero yo en general prefiero esta última:

Fetch Feed

Con "Fetch Feed" cogemos los elementos del RSS original.

Si miramos el depurador, veremos la lista de elementos obtenidos. Hablando de lo cual, un apunte importante: el archivo XML con el RSS contiene sólo los últimos elementos publicados (normalmente no más de diez o quince), y son los lectores de feeds los responsables de mantener la información histórica del feed; al crear una nueva pipe, procesaremos los elementos a partir del XML actual, lo que quiere decir que no es posible hacer una pipe para toda la historia pasada de un feed (al menos no de esta manera). Dicho esto, seguimos.

La manera habitual de trabajar con un feed es con módulos “Loop” en los que incrustamos otros módulos que describen las operaciones a realizar sobre cada elemento, cuyos resultados se almacenan en atributos del mismo. Sin embargo, en este caso voy usar el módulo “Regex”, bajo la categoría “Operators”, que actúa directamente sobre todos los elementos. Este módulo permite seleccionar un atributo del elemento, buscar en él una expresión regular y reemplazarla por lo que queramos. En nuestro caso, el atributo que nos interesa es item.description, y la expresión regular… A ver, por lo que hemos visto antes, queremos que cada vez que aparezca algo del tipo

<img src="http://inkontheside.com/comics-rss/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg" alt="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" class="comicthumbnail" title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" />

se convierta en algo como

<img src="http://inkontheside.com/comics/2011-12-19-Head%20over%20heels%206.jpg" style="max-width:1010px;height:auto;" alt="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" class="comicthumbnail" title="When in Love Part 6 (or You Knew it Would End This Way Right?)" />

Si no sabes nada sobre expresiones regulares, lo primero que debes saber es que son horribles. Pero también muy útiles y necesarias. Regular-Expressions.info es una buena fuente de información al respecto, y otros millones de páginas que se pueden encontrar con una búsqueda en Google también. Después de estrujarnos un poco la cabeza, diseñamos la siguiente expresión regular (comillas incluidas):

"http://inkontheside.com/comics-rss/([^"]*)"

Esto capturará cualquier URL entrecomillada que empiece por http://inkontheside.com/comics-rss/. Hay que tener cuidado al elegir la expresión regular: si es demasiado específica, casos un poco especiales o un pequeño cambio en el formato de la página harán que deje de funcionar; por el contrario, si es demasiado general podríamos estar capturando otras partes del texto que no queremos modificar. El ([^"]*) del final capturará el nombre del archivo concreto con la imagen (una secuencia cualquiera de caracteres que no contiene comillas); poniéndolo entre paréntesis indicamos que vamos a usarlo en la expresión de sustitución.

Ahora hay que decir qué vamos a poner cada vez que encontremos esa expresión regular. En primer lugar, hay que cambiar el directorio comics-rss por comics; en segundo lugar, hay que añadir el atributo de estilo style=”max-width:1010px;height:auto;”. Nos vale algo como esto:

"http://inkontheside.com/comics/$1" style="max-width:1010px;height:auto;"

¿Y ese $1? Pues significa que ahí ponemos precisamente la parte que habíamos capturado con ([^"]*), es decir, el nombre del archivo (que era igual para la imagen original y la escalada).

Añadimos el módulo, conectamos la salida del anterior a éste e introducimos los parámetros. Si queremos, podemos marcar la opción “g”, que significa que realizará la sustitución en todos los casos en los que encuentre la expresión, y no sólo en el primero (aunque en principio no importa, ya que sólo debería haber una imagen por cada elemento).

Regex

El módulo "Regex" permite sustituciones avanzadas.

Observamos en el depurador para ver si todo ha ido y bien (puede ser necesario hacer click en “Refresh”) y, si es así, sólo queda conectar la salida del módulo “Regex” a “Pipe Output”. En total, quedará algo como esto.

Pipe

Pipe completa para "Ink on the side"

Por último, no está demás añadir un nombre, descripción y etiquetas apropidas, especialmente si vamos a publicar la pipe.

Propiedades de la pipe

Es conveniente añadir unas propiedades adecuadas a la pipe.

Y listo. Ya podemos añadir el feed a nuestro lector favorito. Comentarios adicionales:

  • Como dije en la anterior entrada, a veces los cambios que hacemos no se reflejan en el feed generado. En concreto, parece (por lo que yo he visto) que cuando haces click en “Save” por primera vez se genera un feed para los elementos iniciales que ya no cambia. En ese caso, haciendo click en “Save a copy” se genera un duplicado de la pipe que generará los primeros elementos correctamente, tras lo cual se puede borrar la original.
  • La expresión regular puede “afilarse” más para contemplar más casos posibles u obtener más precisión. Por ejemplo, podría forzarse a que sólo capturara URLs cuya extensión fuera la de un archivo de imagen (JPG, PNG, GIF, etc.).
  • Cada pipe que se construye tiene una URL única, pero podemos darle una URL personalizada para que resulte más fácil compartirla. Esta misma pipe la he publicado con la URL http://pipes.yahoo.com/javidcf/inkontheside.
  • Todas las pipes se pueden clonar y editar para ver cómo están hechas y modificarlas a nuestro gusto. Por ejemplo, si queréis saber cómo he hecho yo otras, podéis entrar en mi lista de pipes y clonar las que os interesen.

Y, por supuesto, lo más importante: no soy ningún experto en pipes. En esta entrada explico un caso no demasiado complicado, y lo hago a mi manera. Seguro que hay muchas y mejores maneras de hacer lo mismo; si se os ocurre alguna y os apetece compartirla, o si descubrís algún error en lo que yo he escrito, no dudéis en comentar.

Pipes y webcómics

Ah, pero que os creíais, que esto es un blog de un informático. Hoy vamos con algo más técnico.

Como ya sabéis, soy adicto a las suscripciones RSS en general, y a los webcómics en particular. Pero a veces, por un motivo u otro, los RSS no son como nos gustaría. A mí, por ejemplo, me gusta leer mis webcómics en mi lector de feeds, y no tener que abrir una nueva pestaña en el navegador para cargar cada página, como a veces me veo obligado. Parecerá una tontería, pero cuando lees muchas cosas puede resultar realmente molesto.

Yahoo PipesBueno, pues ahí es donde Yahoo Pipes viene al rescate. Se trata, básicamente, de un constructor de feeds (pipes, que ellos llaman) que permite seleccionar fuentes de la web, manipularlas, mezclarzas, reordenarlas y muchas cosas más. Casi demasiadas. Lo cierto es que cuesta un rato empezar a sacar algo útil, sobre todo porque no siempre funciona bien del todo; por ejemplo, al hacer cambios en una pipe a veces no se reflejan en el resultado hasta que se hace una copia de la misma.

Pero tampoco me quiero liar con detalles. El caso es que en Yahoo Pipes he encontrado varias pipes de webcómics que sigo cuyos feeds originales no están completos, y para los que no había me los he apañado yo mismo. Y estaba yo contando estas cosas en Twitter cuando Wailor (cuyo webcómic, afortunadamente, no es necesario pipear), en un alarde de sensatez, me sugiere publicar una entrada con mis pipes webcomiqueras. Vaya un bloguero estoy hecho, que no se me ocurren estas cosas a mí solo.

Pipes de otros

Pipes mías

Hasta ahora, el único que se me ha resistido es Awkward zombie, que tiene un feed sin imágenes que por algún motivo no es posible procesar desde Yahoo Pipes. Se aceptan sugerencias.

Siglo XXI

No, no, nada de “siglo veintiuno”. Ahí no pone eso. Ahí pone “siglo equis equis i”. Podríamos usar “Siglo 21″, lo cual nos permitiría, entre otras cosas, facilitar la lectura o simplificar las búsquedas. Pero no, ponemos “Siglo XXI” porque es lo que se ha puesto de toda la vida y porque así lo manda la RAE (y que me denuncien por enlazarles). Qué le vamos a hacer.

Uno puede soportar tener que partirse la cabeza con sistemas de numeración con miles de años de antigüedad de vez en cuando, si no hay más remedio. Lo que resulta verdaderamente enervante es tener que lidiar cada día con toda clase de procesos anacrónicos que cuajan mi vida de errores y pérdidas de tiempo. ¿Exagero? Vosotros diréis. Los siguientes son sólo tres ejemplos que me vienen a la mente.

La universidad

Bien, éste es el menos grave, pero da que pensar, tanto que me animó a escribir este post. Hace unos días solicité una taquilla en mi facultad para guardar mi mochila cuando voy a comer (porque mi facultad tiene el privilegio de ser la única sin comedor universitario, pero ése es otro tema), para lo cual tenía que rellenar un formulario. De papel. Este hecho ya es de por sí molesto, porque me obliga a ir a la secretaría dentro de su horario ultrarreducido y enfrentarme a las encantadoras secretarias, cuando podría ofrecerse un formulario web que yo pudiese rellenar en el lugar/momento que me diera la gana. Pero, al margen de esto, ¿qué podían pedirme en ese formulario? Siendo fríos, mi NIF debería ser suficiente, dado que soy un estudiante matriculado y mis datos están registrados en el sistema, ¿no?

¡Ja! Iluso de mí. En el formulario pedían ni más ni menos que:

  • Nombre
  • Apellidos
  • Titulación
  • Curso
  • Domicilio
  • Teléfono

¿Por qué no? Sabemos que toda esa información consta en las bases de datos, pero ¿por qué no pierdes el tiempo volviéndola a poner a ver si al escribirla tú o al leerla yo nos equivocamos e introducimos una incoherencia en el sistema?

Gran idea.

Los bancos

Mi banco.

Lo de los bancos tiene tela. Todo el mundo odia los bancos. Es un hecho, y yo no voy a ser menos. Y es que si no teníamos suficiente con las comisiones, los intereses, las hipotecas y las crisis, los bancos se esfuerzan en promocionar la aversión popular haciendo gala de un retraso tecnológico envidiable. Sin mucho esfuerzo puedo dar hasta cuatro ejemplos:

    • Las sucursales. Esto es algo que lleva sacando de quicio a toda la humanidad desde hace décadas. Resulta que para la mitad de las cosas que puedas querer hacer en un banco tienes que ir a la sucursal donde te sacaste la cuenta. Da igual que sea una urgencia. Da igual que estés de viaje. Da igual que hayas hecho cola treinta minutos. Da igual que seas cliente de un banco, no de una sucursal, y que por lo tanto debieras poder hacer cualquier operación en cualquier oficina. ¿Os imagináis tener que sacaros una tarjeta Carrefour diferente para cada Carrefour de la ciudad? Los banqueros sí.
    • Los datos. Lo siguiente está basado en hechos reales. Resulta que en la información de una de las tarjetas que tengo mi código postal está mal por una cifra (probablemente por hacer una transcripción manual de datos, de nuevo), lo cual me impedía hacer compras (absurdo). Pues bien, voy al banco (a mi sucursal, claro) para pedir que lo arreglen, a lo que la amable subdirectora me dice “Por supuesto, un minuto”; no uno sino varios minutos después me dice que le resulta imposible, que ponga mi código postal incorrecto cuando utilice la tarjeta. Y problema resuelto.
    • La web. Esto tiene gracia, porque aquí es cuando los bancos se hacen los dospuntocero y socialmedia y te dicen que puedes hacer tus cosas a través de internet. Si la idea es buena, pero cuando te encuentras con un infierno de claves imposibles de obtener, diseños impractiables y páginas que sólo funcionan bien en uno de cada diez navegadores (y lento), te acabas preguntando si no estarías mejor yendo a tu sucursal a hacer cola.
    • La programación. Esto es un poco más técnico, pero el lector programador sabrá seguramente que a día de hoy el perfil de programador en COBOL, un lenguaje con más de cincuenta años de antigüedad, es uno de los más demandados por los bancos, precisamente porque sus sistemas son tan antiguos que apenas existe gente capaz de tratar con semejante tecnología.

    Las elecciones

    A mi juicio el caso más espectacular de todos. Si tenéis más de dieciocho años y sois buenos ciudadanos, probablemente hayáis visto alguna vez en vuestra vida una mesa electoral. Se trata de tres o cuatro pupitres con varios señores y señoras detrás y unas cajas transparentes encima. Ahí uno mete un sobre su voto y le apuntan con boli en un papel; luego, dichos señores y señoras abren cada sobrecito y cuentan los votos haciendo palotes y usando las calculadoras de sus móviles. Va en serio, funciona así. Ése es el riguroso proceso que determina quién será el qué más chupe del bote los próximos cuatro años.

    Mesa electoral.

    Menos mal que, como dijeron en los telediarios, “las nuevas tecnologías agilizarían el escrutinio”. ¿Se referían acaso a algún tipo de voto mecanizado? ¿Quizás estaban introduciendo terminales de voto mediante DNI electrónico? ¿Escaleras mecánicas en los colegios electorales? No, nada de eso. El avance revolucionario introducido en el proceso electoral consistía en el “envío electrónico de los resultados del escrutinio”. Oh, sí. Se acabaron los telegramas. Diga adiós a las palomas mensajeras. Olvídese de las engorrosas señales de humo. Agárrense a sus asientos, ha llegado el email.

    Equis equis i. El futuro está aquí.

    Crédito de imágenes: Jason Schleifer, Kodak Agfa.

Buenas causas, malas maneras

Vaya por delante lo siguiente: apoyo cualquier acción que evite el sufrimiento innecesario de un ser vivo. Y subrayo “innecesario” porque la necesidad siempre es un término relativo. Pero esa es otra cuestión.

Lo que no es relativo es cuándo un ser vivo está sufriendo o no. O cuándo una acción evita el sufrimiento de un ser vivo o no. Por ejemplo, prohibir la exposición de animales en escaparates evita compras impulsivas de mascotas que pueden terminar en un abandono del animal. Sufrimiento evitado. Fácil, ¿no?

Pues no lo será tanto cuando incluso los que dicen estar más preocupados por estas cosas parecen encontrarle sus dificultades. O al menos a esa conclusión he llegado después de ver este vídeo de brentalfloss.

Para los que no sepáis inglés y/o no os apetezca ver el vídeo, resumo. Hablamos de PETA, la famosa organización estadounidense por los derechos de los animales. Y es que en esta ocasión, y con motivo del estreno de una nueva entrega de Super Mario, han iniciado una cruzada contra el fontanero por llevar sin el menor escrúpulo su traje tanuki, argumentando que se trata de un producto de peletería y que su uso justifica y promueve el sacrificio de estos animales para fines ornamentales. La campaña, que podéis ver aquí, es un elaborado trabajo de mercadotecnia con sutiles diseños que sugieren que el italiano podría estar incurriendo en algún tipo de maltrato animal para conseguir sus preciados trajes. De hecho, cuenta incluso con un videojuego educativo en el que encarnas a un tanuki despellejado que persigue a un bigotudo volador con tu sanginolento pelaje a modo de capa, todo ello a través de un fascinante mundo hemoglobínico.

Y tú pensabas que sólo estabas cogiendo una hoja.

He tenido que volver a mirar la fecha. No, no es el día de los inocentes. Tampoco en el calendario chino. Ni en el maya. Debo suponer, entonces, que se trata de una campaña real. Que estos tipos, o por lo menos uno de ellos, creen firmemente que, donde Miyamoto pretende hacernos ver a Mario cogiendo una hoja mágica que le otorga un traje igualmente mágico que le permite volar y convertirse en piedra, la mente de un niño, tan enferma como las suyas, ve a Luca Brasi despellejando un tanuki. Más aun, creen con igual firmeza que esa visión despertará sus ansias de asesinar tanukis y ponérselos de capa. Con estas premisas, no es de extrañar que los tipos crean que están salvando la vida de millones de tanukis con esta campaña.

Y a esto iba. ¿Realmente nadie en todo PETA se ha planteado si realmente una campaña contra Super Mario va apaciguar en lo más mínimo el sufrimiento de un sólo ser vivo de este planeta? ¿Realmente piensan que ésa es la mejor forma de luchar por los derechos de los animales? Bien, si la respuesta es afirmativa, entonces tengo algunas denuncias en las que PETA podría inspirarse para sus campañas:

  • El logo de Python. ¿Dónde se ha visto semejante atentado contra la dignidad de las serpientes? Expuestas en poses lascivas para regocijo de los pervertidos programadores. Mal, muy mal.
  • Eddie, el perro de Frasier (o, mejor dicho, de su padre). Un ataque en toda regla contra la dignidad de los Jack Russel, que ven atónitos (si acaso este estado es aplicable a los perros) cómo uno de sus congéneres es tratado como bufón de los insensibles humanos.
  • “1 Millón de Monos”, la tira cómica de Fadri. El autor publica chistes absurdos dando a entender que están escritos por monos, haciendo mofa y befa de las capacidades intelectuales de estos primates.
  • Cualquier crítica política que equipare a cerdos y políticos. Vale, a ésta igual me sumaría en serio.

No deja de ser curioso, en cualquier caso, que ataquen precisamente a Super Mario. Sin ir más lejos, hace pocos días salió a la venta la última entrega de la saga The Elder Scrolls, “Skyrim”, en la que puedes literalmente matar osos a puñetazos. No es que piense que atente contra los derechos de los animales, pero vamos, puestos a elegir videojuego…

Estas chorradas, que por lo demás están muy bien para reirse un rato, en realidad me molestan. No por la chorrada en sí, que sin más, sino porque lo único que hacen es perjudicar el nombre de lo que defienden. No soy vegetariano, ni mucho menos vegano, pero respeto a quien sí lo es (mientras me respete a mí, claro); sin embargo, lo que podría ser una respetable organización por los derechos de los animales se ha convertido en “los taraos del PETA”, extendiendo el calificativo a cualquier activista afín. Algo parecido a lo que ya se señaló en un artículo de Amazings con respecto a Greenpeace. Buenas causas, malas maneras.

I ♥ webcomics

Es un hecho, vivo en internet. Me informo a través de internet, me comunico a través de internet, me entretengo a través de internet. Y una de las cosas que más me entretienen son los webcomics.

Un webcómic es un cómic publicado a través de internet. En general de manera gratuita, aunque existen los que exigen algún tipo de suscripción de pago, sobre todo cuando se trata de una versión digital de un cómic impreso (no ninguno que yo siga, a decir verdad). Sin embargo, lo habitual es que los autores lo hagan sólo por afición o obtengan beneficios del merchandising, recopilaciones, etc.

Siempre me han gustado los cómics, aunque nunca he sido un friki (en cómics, quiero decir). Podría decirse que he sido un lector amateur que se conformaba con “Mortadelo y Filemón”, “Astérix el galo” o “Tintín” (me encantó la película, por cierto), ojo, excelentes cómics todos.

Los héroes de mi infancia.

Pero nunca he seguido ha superhéroes como Spiderman, Batman o X-Men, lo sé, el imperialismo americano y demás, pero, todo hay que decirlo, máximos exponentes de su género (entre otros). Ni tampoco tengo ninguna colección de mangas japoneses (y eso que me encantaban los animes), salvo un puñado de números de “Dragon Ball”, aunque hace no mucho me prestaron todos los números del genial “Love Hina”.

Pero es que es un lío, hombre. Resulta que uno no coge un número de “Superman” y se pone a leerlo sin más. Resulta que cada héroe tiene su propia mitología, sus enemigos y aliados, su entorno y encima, según el autor, sus versiones. Total, que hasta que un día tenga tiempo y me lea un montón de cómics uno tras otro, yo cojo un número suelto y no me entero.

Alberto Montt es un dibujante veterano de nuestra lengua.

Y en esto estoy cuando me encuentro con que existen cómics que se publican gratuitamente a través de internet a los que me puedo suscribir por RSS. Historietas con una nueva tira o página cada semana (como poco) o cada día (como mucho).

Doghouse diaries me hace sentir muy identificado.

¿Y son buenas? No Depende. La verdad es que hay de todo. Desde dibujos espectaculares hasta monigotes de palos. Desde el más fino humor hasta el chiste más absurdo. Desde geniales hasta penosos. Lo que sí es cierto es que hay de todo tipo. Muchos son de humor, pero hay drama, misterio, acción, aventuras e incluso terror. Tienen su pegas, claro. Lo mismo que uno empieza a hacer un webcómic, en cualquier momento se cansa y lo deja, entrando en los famosos hiatus. O como mínimo se retrasan las entregas. Pero oye, que lo están haciendo de gratis.

Informático Zero, el webcómic de Wailor.

Ya lo habréis notado, me encantan. Ahora mismo tengo en Google Reader… 73 suscripciones, y creciendo. Porque cada poco encuentro un nuevo webcómic y me lo añado. Claro que unos cuantos están parados temporal o indefinidamente, pero entre todos cada día tengo un buen puñado de viñetas para leer.

Amazing Super Powers, una tira surrealista.

En este mismo blog he puesto enlaces a unos cuantos webcómics, los que más me gustan y suelen ser más regulares en sus publicaciones. Si me parece interesante, puede que de vez cuando publique alguna review. Mientras tanto, podéis echarles un ojo, a ver si os divierten.

Si la informática fuera como la política

¡Riiing, riiing!

Cliente: ¿Diga?

Informático: ¡Hola! Trabajo para la consultora informática IronFace, nacida de la reciente fusión entre Programas Pepineros y Programas Sencillos, Obvios y Evidentes. Tengo entendido que está usted buscando una solución informática para su negocio.

Cliente: Bueno, sí. Sabe, en realidad no me gusta mucho la informática, estoy harto de ver programas que no funcionan bien. Pero qué remedio, hoy en día no puede uno dirigir un negocio con papel y lápiz.

Informático: ¡Exacto! El problema es que hay consultoras que hacen programas como quien hace croquetas, y desprestigian el nombre de la informática. Y conste que no tengo nada en contra de las croquetas.

Cliente: Sí, supongo. ¿Cómo ha dicho que se llamaban las empresas que se han fusionado?

Informático: Programas Pepineros y Programas Sencillos, Obvios y Evidentes.

Cliente: Ah, recuerdo a los de Programas Sencillos, Obvios y Evidentes. Muy amable el chico que vino, pero qué quiere que le diga, muy mal eh, no quedé nada satisfecho. Aunque hay que decir que la instalación que pusieron los anteriores era todavía peor.

Informático: ¿Y esos quiénes eran?

Cliente: Programas Pepineros.

Informático: ¡Bueno, estupendo, entonces tiene usted una dilatada experiencia como cliente nuestro!

Cliente: Dilatada es la palabra, sí.

Informático: Nada, nosotros se lo arreglamos y se lo ponemos todo en orden. Le mando por mail las especificaciones del programa que vamos a desarrollarle.

Cliente: ¿Perdón?

Informático: Sí, mire, tiene de todo. Gestión de pedidos, relación de clientes, control de contabilidad, presencia en la red (página web, twitter y todo eso), VPN, fibra óptica, AJAX, virtualización, HTML5, framework, SaaS, .Net, cloud computing, streaming… Impresionante, ¿no?

Cliente: Impresionante, desde luego, sobre todo teniendo en cuenta que me dedico cultivar patatas en mi casa. Oiga, ¿no debería decidir yo qué tiene que tener el programa? Además, ¿cuánto piensan cobrarme por todo eso?

Informático: Naaada, usted no se preocupe por eso. Diez euros, a lo sumo. Y estoy tirando para arriba. No se sorprenda si al final acabamos pagándole nosotros a usted.

Cliente: Vaya, ¿de veras? Pues la verdad es que ahí me ha dejado de piedra. Bueno, anda, está bien. Me lo quedo.

Informático: ¡Buena elección! Ahora denos todo su dinero.

Cliente: ¿Cómo ha dicho?

Informático: Mire, usted no se preocupe, el programa va a salir baratísimo, pero será más fácil que nos dé todo el dinero que tenga de antemano y nosotros vayamos cogiendo según haga falta. ¡No querrá que le estemos llamando a casa cada vez que necesitemos algo!

Cliente: En fin, no sé, si usted lo dice… ¿Está seguro de que así es como funcionan los negocios?

Informático: Estoy seguro de que así es como funciona nuestro negocio.

Dos años después…

¡Riiing, riiing!

Informático: ¿Diga?

Cliente: ¡Ah, por fin! ¿Tienen idea de cuántas veces les he llamado sin éxito?

Informática: No. ¿Por qué íbamos a contarlas? Además, somos gente muy ocupada, ahora mismo estaba con un pedido urgente entre manos. De hecho, por eso le he cogido, pensaba que ya habían traído mi bocata, pero en fin… A ver, ¿qué quería?

Cliente: Mire, llevo dos años esperando a que me hagan el programa que les contraté y todavía no he visto ni una ventana. ¿Se puede saber qué están haciendo?

Informática: Debería presentar una queja en el departamento de atención al cliente.

Cliente: ¡Pero si es a donde estoy llamando!

Informática: Si tiene problemas con el departamento de atención al cliente puede presentar una queja en el departamento de atención al cliente.

Cliente: ¿Qué? Vamos a ver, no quiero presentar ninguna queja, quiero que me hagan el programa que me prometieron. ¿Cuándo lo tendrán listo?

Informática: Eh, eh, eh, tranquilo, ¿qué se cree? La informática no es una ciencia exacta. De hecho, no es una ciencia en absoluto. Estas cosas llevan su tiempo.

Cliente: Pues entonces no entiendo por qué me dijeron que en dos semanas estaba en producción.

Informático: Dos semanas, dos años… Intentamos ajustar al máximo nuestras estimaciones, pero obviamente no podemos ver el futuro. De todos modos, debería saber que ya nos hemos encargado de algunas de las partes más importantes del proyecto.

Cliente: Ah, bueno, eso es otra cosa. ¿Qué partes?

Informático: El twitter. El perfil @patataspapas genera ya entre 10 y 20 tweets al día, y mantiene al día de la actualidad patatera a 3.586 followers. No me dirá que no es para estar contento.

Cliente: ¿Y se puede saber para qué puñetas quiero yo un twitter si ni siquiera puedo vender patatas? Mire, ¿sabe qué? Déjenlo. Devuélvanme mi dinero y ya me buscaré yo la vida para que me hagan mi programa.

Informática: Lo siento, eso no es posible. En el contrato que firmó nos cedió todo su dinero para que hiciéramos con él lo que nos diera la gana.

Cliente: No, no, les cedí mi dinero para que hicieran lo que me dijeron que harían. Si no va a dármelo no me lo dé, pero yo desde luego me voy con otra consultora.

Informática: No, eso tampoco puede. No funciona así. Usted firmó un contrato con nosotros por cuatro años, no puede irse a otra consultora ahora a mitad. Mire, nosotros queremos desarrollar ese programa que le prometimos, pero el tiempo se echa encima y, seamos francos, tampoco es que fuese usted el tío Gilito, que del dinero que nos dio nos quedan las monedas marrones. Tal vez si nos ampliase el contrato por otros cuatro años, junto con la correspondiente financiación, por supuesto…

Cliente: Yo con ustedes no vuelvo a contratar ni la paz mundial.

Informático: ¿Ah, no? ¿Y a quién va a contratar? ¡Si somos la única consultora del país!

Cliente: Pues a mí me han hablado muy bien de otras: Informática Ultramax, Usuarios, Programas y Desarrolladores y muchas más.

Informático: ¡Hackers y aficionados! Usted sabe tan bien como yo que somos la única consultora de confianza.

Cliente: Lo único que sé es que cuando algo no funciona hay que cambiarlo. Adiós muy buenas.

¡Clic!

Crédito de la imagen: Danilo Rizzuti

RSS, una vez más

No, no es que me haya saltado una entrada acerca de RSS. Es que no soy el primero que escribe acerca de ello, y desde luego no seré el último. Pero es que es normal. RSS es una de esas cosas que, cuando empiezas a usarlas, no puedes vivir sin ellas, y que sin embargo la mayoría de la gente no usa o desconoce. Es como cuando ves a alguien usando Internet Explorer (algo, afortunadamente, cada vez menos frecuente). O comprando sal de marca.

El problema, creo yo, es una cuestión de marketing. De imagen, vaya. De saber venderse. Absolutamente todo el mundo ha visto mil veces el icono que acompaña a esta entrada. Y, si bien hay que decir que es un buen diseño, la mayoría de la gente no sabe para qué sirve. Imaginaos una marca que invierte millones en poner su logotipo por todas partes pero nadie sabe qué producto vende.

Qué es RSS

RSS (del inglés, Really Simple Syndication) es un estándar, es decir, algo que todo el mundo se pone de acuerdo para hacer de la misma manera. Más concretamente, un estándar de sindicación o suscripción. Es una manera de suscribirte a una página web. El ejemplo más claro es el de un blog (como este mismo); quiero enterarme de todas las cosas que se publican en él, pero no quiero tener que estar entrando todos los días a ver si hay algo nuevo. Para eso precisamente sirve RSS: me suscribo al blog y, cada vez que se publique algo, recibiré automáticamente un aviso. De hecho, recibo un “titular” de la publicación, y si me interesa la leo.

Lo de los blogs es bastante interesante de por sí, pero RSS sirve para mucho más. En principio, cualquier web que no sea siempre exactamente igual puede publicar sus cambios por RSS. Por ejemplo:

  • Periódicos. No hay publicación electrónica de noticias (en el sentido más amplio) que no ofrezca RSS. Te suscribes y te enteras de las novedades según se publiquen.
  • Foros. Estás buscando información sobre algo y te encuentras una conversación interesante en un foro acerca del tema. Suscríbete y no te perderás nada.
  • YouTube. Te encantan los vídeos que hace ese usuario. O estás aprendiendo a tocar la guitarra con las lecciones de ese otro. RSS y listo.
  • Búsquedas. No has encontrado lo que buscabas. Pero igual mañana está ahí. Lo que sea, páginas web, noticias, productos a la venta, empleos. RSS también funciona aquí.

Como nota al márgen, RSS no es el único estándar de sindicación. Existe otro estándar también muy utilizado llamado Atom, que aporta algunas mejoras. Afortunadamente, desde el punto de vista del lector es totalmente indiferente utilizar RSS que Atom (de hecho, por lo general el término RSS suele utilizarse para referirse tanto a RSS como a Atom). Así que si alguna vez veis Atom en vez de RSS, sabed que viene a ser lo mismo.

Cómo funciona

La cosa va así: desde la página web, que es la que crea el contenido, se genera lo que se llama el canal o feed RSS. Esto no es ni más ni menos que un archivo en un formato estandarizado que describe ítems, las cosas que el lector recibe. Cada vez que se añade algo a la página el archivo se actualiza automáticamente, añadiendo un ítem que describe el nuevo contenido. Por lo general, cuando en una página aparece el icono anaranjado (que, por si no habíais caído, representa una antena emitiendo una señal, como una televisión o una radio) o las siglas RSS se trata de un enlace a este archivo. Si lo abrís, veréis que… no se entiende absolutamente nada.

Porque el feed RSS no está pensado para ser leído directamente por humanos. Para suscribirse a páginas por RSS es necesario utilizar un lector RSS, esto es, un programa o, más generalmente, un servicio que entienda el formato de los feeds y lo presente de forma amigable al usuario. Así, existen multitud de lectores RSS que ofrecen diferentes funcionalidades, están enfocados a diferentes aspectos o presentan la información de diferentes maneras.

Actualmente, Google Reader es el rey de los lectores RSS.

Existen básicamente tres tipos de lectores RSS: programas de escritorio, navegadores y servicios web.

Entre los primeros se encuentran, por ejemplo, FeedReaderNewsMonster o Liferea. Tienen la ventaja de ser fáciles de usar: instalas el programa, lo abres, añades las suscripciones y listo. Sin embargo, son probablemente los menos populares, al ser superados en simplicidad por los segundos y en funcionalidad por los terceros.

Con respecto a los navegadores, Mozilla Firefox, Opera, Internet Explorer y Safari incluyen sus propios lectores RSS, lo cual resulta muy cómodo ya que puedes consultar las novedades y leer lo que te interese sin salir del navegador.

Feedly es un lector con uno de los diseños más modernos.

Pero el súmmum de los lectores RSS son los basados en servicios web, donde gana por goleada Google Reader, aunque existen más que dignas alternativas como Feedly o NetVibes. El único inconveniente de estos lectores es que requieren algún tipo de registro, pero por lo demás todo son ventajas: no hace falta instalar nada, tienes todo dentro del navegador y puedes leer tus suscripciones desde cualquier dispositivo con conexión a internet.

Cómo se usa

Vamos a ver un par de ejemplos de uso de RSS, aunque todos los lectores tienen un funcionamiento similar. Supongamos que nos interesa el mundo del software y nos queremos suscribir a Genbeta (lo cual es bastante razonable). Si usamos Firefox, una opción rápida es utilizar marcadores dinámicos; son parecidos a los marcadores normales, pero en vez de referirse a un sitio sin más se refieren al feed RSS de un sitio. Para ello, abrimos el navegador, entramos en Genbeta y buscamos el RSS.

La mayoría de páginas tienen el RSS bien visible.

Hacemos click en el enlace y veremos algo parecido a esto:

Por defecto, Firefox muestra una previsualización del feed.

Elegimos “Marcadores dinámicos” como método de suscripción, hacemos click en “Suscribirse ahora” y ya está. Si ponemos el marcador en la barra de marcadores, podremos ver algo así:

Cada vez que se publique algo en la web aparecerá en el marcador.

Si queremos seguir unos cuantos feeds RSS probablemente sea buena idea usar un servicio web. Yo personalmente uso Google Reader, que me permite seguir literalmente cientos de feeds de manera bastante organizada (¿os imagináis seguir cientos de páginas web sin RSS, teniendo que visitar periódicamente cada una de ellas para ver si hay algo nuevo?). Para suscribirse a través de Google Reader accedemos al servicio con nuestra cuenta de Google (si no tienes, se te ofrecerá la opción de crearte una). Haciendo click en el descomunal gran botón rojo “Suscribir” se abrirá la siguiente caja:

Si no ves el botón tampoco podrás leer esto.

En el cuadro de texto ponemos a qué queremos suscribirnos, y damos a “Añadir”. Pero cómo, ¿así, sin más? ¿Pongo “Genbeta” y ya está? Pues sí. En general, si pones un nombre, Google buscará entre los feeds que conoce (que te aseguro que son muchos) y, a poco conocido que sea (a pocos suscriptores que tenga), acertará con lo que buscabas. De hecho, puedes usar esta caja para buscar feeds acerca de algún tema en particular y descubrir sitios interesantes.

Pero incluso la todopoderosa Google a veces nos falla, y si el feed tiene pocos suscriptores y el nombre coincide o se parece al de otros puede que no encontremos lo que buscamos. En ese caso, podemos decirle a Google el feed exacto al que queremos suscribirnos a través de su URL. Normalmente, con que pongamos la URL de la página sin más es suficiente (en este caso, www.genbeta.com); si queremos estar completamente seguros de a qué nos estamos suscribiendo (por ejemplo, en un sitio con varios feeds, como un periódico con noticias nacionales, locales, internacionales, etc.), copiamos la URL del feed en concreto (haciendo click secundario en el enlace y seleccionando la opción en el menú contextual) y la pegamos en la caja.

Una vez suscritos, podremos ver la lista de ítems y, lo que es mejor, por lo general ni siquiera será necesario salir de Google Reader, podremos ver los ítems sin tener que abrir pestañas ni cargar otra página (aunque podemos hacerlo si, por ejemplo, queremos comentar una noticia). Por eso es un servicio que permite leer un montón de publicaciones de un montón de feeds muy rápido y con mucha comodidad (especialmente si los organizamos en carpetas).

Resulta muy cómodo leer feeds desde Google Reader.

Más información

Se puede afirmar, sin temor a exagerar, que existen miles de millones de páginas con información acerca de RSS (de ahí el título del post, muy “yet another”). Pero, de poner un enlace, probablemente uno de los sitios con información más clara y abundante en español sea RSS explicado, donde cuentan lo que he contado aquí y mucho más.

La tiranía de la resolución

No estoy orgulloso de ello, pero lo cierto es que tengo un portátil con pantalla panorámica. Horriblemente panorámica. Lo que me permite disfrutar de características como un teclado numérico (tan útil como prescindible) y medio kilo más de peso.

Cargador de portátil típico

A veces me pregunto qué tiene la gente en la cabeza. En este caso, los fabricantes de portátiles. Atención al nombre, portátiles. Es decir, su punto fuerte, en teoría, es poder llevártelos para aquí y para allá. Hasta hace un tiempo, el mayor inconveniente que tenían era la limitada duración de la batería, que te obligaba a cargar con un adaptador de corriente similar a un ladrillo de obra; lo cual, unido al peso del propio portátil exigía unos lumbares de hierro, especialmente para los que se empeñaban en cargarlo en un maletín à la ejecutivo agresivo.

Pero parece que todo eso era demasiado fácil, así que, ni cortos ni perezosos, los fabricantes se lanzaron a la construcción de portátiles más grandes. Enormes, en realidad. Los hay de hasta 20 pulgadas. Apenas 5 kilos, oiga. ¿Qué hay más portátil que eso? Y si quieres algo que puedas transportar cómodamente, te dicen, cómprate un ultraportátil (no me hagas hablar de ese nombre), ah, eso sí, no olvides usar unas buenas gafas y cambiarte los dedos por alfileres para atinar con el teclado, y recuerda que no deberías abrir el Paint y el bloc de notas a la vez, que podría explotar.

Pero eso no es lo peor de todo. Lo peor es la resolución. Alguien, en algún punto de este planeta, alguien con mucho poder, decidió prohibir la fabricación de portátiles con una pantalla normal, tipo 4:3. Como las teles de toda la vida, vaya. Desde hace, no sé, un par de años, quizás, resulta extremadamente complicado encontrar un portátil que no lleve pantalla ultrapanorámica, es decir, 16:9. De algún modo, se decidió que los portátiles serían, sin lugar a dudas, unos aparatos destinados exclusivamente a ver películas y fotos de paisajes. Quién no se ha puesto alguna vez a ver una película en familia en el salón de casa con un portátil; y qué agradable experiencia, qué imagen, qué tamaño, qué sonido. Además, que los portátiles no se usan para otra cosa. ¿O me vais a decir ahora que navegais por internet? ¿O que utilizáis programas de edición gráfica? ¿Ofimática? ¿Programación?

Pues lo creáis o no, señores Dell, HP, Toshiba y compañía, algunos utilizamos el portátil para ese tipo de cosas. Cosas para las que usar una pantalla panorámica con una resolución de 1.366 x 768 supone un auténtico suplicio. A lo mejor con una resolución mayor, incluso en pantalla panorámica, podría hacerse algo. Pero no así.

¿Pensáis que  exagero? Echad un ojo a las siguientes capturas.

Depurando en Eclipse. "Ahí está el bug, es la pantalla"

Una cuarta parte de mi pantalla para el contenido que me interesa. ¡Genial!

"Blender: side-menu sliders" podría ser el título de la obra más terrorífica del año.

Los juegos de Google Plus no caben en mi pantalla. Suerte que son un coñazo.

Como se puede comprobar, Google parece especialmente interesado en hacerme la vida imposible con sus diseños. No sólo con Gmail y Google Plus, también el nuevo diseño de Google Reader e incluso el de iGoogle están meticulosamente concebidos para generar el mayor número de sliders posible. Hay más ejemplos, por supuesto; sin ir más lejos, la edición de posts como éste en WordPress resulta bastante más incómoda de lo sería en una pantalla normal.

Hago desde aquí un llamamiento a los fabricantes de portátiles para introducir la sensatez un sus procesos de diseño y volver a las clásicas pantallas no panorámicas que hacían mi vida bastante más fácil. Gracias.

Yet another post

¿Un blog, en serio? En serio. ¿Por qué? Porque sí. ¿Era necesario? No.

La cuestión no es por qué hacer un blog, sino por qué no hacerlo. Programo, escucho música, leo webcómics, veo series y películas, sigo blogs, juego a la Play y tuiteo. Como millones de personas. Y de eso va el blog. Como el de millones de personas.

Pero ésa es la cuestión. ¿Por qué no aportar lo que cada uno sabe de lo suyo? Al fin y al cabo, como decía el sombrerero loco, “siempre es mejor más que menos”.

"¡Este reloj tiene dos días de atraso!"

Así que allá vamos.


Yet another bloguero

Me llamo Javier de la Dehesa, y soy estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Cantabria. Programo, escucho música, leo webcómics, veo series y películas, sigo blogs, juego a la Play, tuiteo y luego lo cuento aquí.

Licencia Creative Commons
Yet another informático por Javier de la Dehesa se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 152 seguidores